Su casa era siempre un desorden. Maca nunca había pensado que eso le molestaría hasta que se fueron a vivir juntos. Ahora su casa era siempre un desorden (y ese "su" había cobrado un valor absolutamente distinto).
Cada vez parecía tener más medias: una bordó junto a la puerta, una azul bajo la cama, una marrón sobre la mesa de la cocina... nunca el par. Le daban ganas de matarlo porque ella se la pasaba tratando de unir pares y en eso se daba cuenta de que la otra no estaba lavada. Y, por supuesto, era lo mismo con camisas, remeras y calzoncillos, sólo que, para estas prendas, la rabia asesina le nacía cuando lo veía salir con una camisa sucia y arrugada sólo porque nunca se la había dado ¡si ella se la pasaba lavando!
Sin embargo, generalmente, el peor momento del día era cuando se levantaba y veía que, sobre la mesa, todavía estaban los vestigios de la trasnochada de ayer. La de él, porque ella se iba a dormir temprano del cansancio... En esos momentos sí, de tenerlo cerca, estaba segura que lo estrangulaba.
Ya lo había intentado todo: trucos, charlas, no hacer nada... No hubo caso, Gonza era un desastre y ella estaba llegando a su límite.
Tal vez por eso no le extrañó que esa tarde le hiciera unos mates, pensó que cuando una está a punto de estallar se nota y Gonza no es tonto, quería apaciguar los ánimos.
La fuerte puntada que confundió con un principio de diarrea fue lo último que Maca sintió.
Gonza no era tonto, sabía que Maca, uno de estos días, lo iba a matar.
¡Vaya, chica! ¡Qué rápido has pasado de lo rutinario al crimen! Me ha encantado.
ResponderSuprimirYo soy así... ¡un poco extremista!
ResponderSuprimirGracias!!!
Qué tonto. Ahora ¿quién le emparejará los calcetines?
ResponderSuprimirPor un momento, durante la lectura, había pensado que Gonza era un gato. Le desordenaba los calcetines, la ropa, trasnochaba por las noches, convivían... casi todo cuadraba. Míralo. A lo mejor puedes darle otra vuelta de tuerca. Un relato en el que todo el rato parezca una relación de pareja y sólo al final se desvela la identidad felina de Gonza. Perdona la irreverencia, es que a veces se me ocurren cosas raras. Un saludo.
ResponderSuprimirUlises, yo pensaba lo mismo...
ResponderSuprimirCéfiro, las asociaciones no son ociosas: tengo dos gatos y es probable que este personaje sea un poco gatuno. Sería un buen remate, coincido.
"DAme dinero que quiero morir..." rezaba una canción española de los años 70'
ResponderSuprimirRaúl
El alma difusa
ahora estoy aquí
ResponderSuprimirhttp://aplastador.blogspot.com/
zas, en toda la boca!
ResponderSuprimirlánzate al género negro, la co.
Un punto más a favor de que entre el pragmatismo extremo ...y el amor, no hay diferencia. Bueno, para algunos. Quiero creer.
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